¿Cómo saber si mi empresa es digital? | David Rueda

¿Cómo saber si mi empresa es digital?

¿Quiénes son digitales? ¿Sólo los clientes? ¿Seguro? ¿Y quiénes más? ¿Cuál es la larga lista? A sólo a un click.

Pues son digitales al menos:

Los productos, los canales, los competidores, los empleados, las operaciones, el conocimiento y… los clientes.

Y en este contexto aparece majestuosa una máxima:

Con el fin de no parecer una empresa de la edad media, las empresas deben tener mentalidad… digital.

Según Forrester el 74% de los ejecutivos afirma que la empresa en la que trabajan posee una estrategia digital. Sin embargo, sólo el 15% cree que cuentan con las capacidades para ponerlas en práctica.

¿Tu empresa es digital? Desgraciadamente no eres objetivo. Te facilitamos un pequeño test que te sacará de dudas. Permitirá autoevaluar tu empresa y descubrir si es (o no) una empresa digital. Cruza los dedos y suerte.

  • ¿Tu empresa cuenta con innovación cerrada o abierta que fluye por las paredes? Si ni siquiera tiene innovación pasa rápido a la segunda pregunta.
  • ¿El pensamiento digital sólo ocurre de puertas hacia afuera o está presente en todos los procesos internos, hasta el último que nadie recuerda el nombre?
  • ¿Los puntos de contacto digitales con el cliente son 360º o son esporádicos, sólo aquí pero allí no?
  • ¿Buscas la eficiencia funcional o una exagerada agilidad funcional?
  • ¿La tecnología está centrada en el ahorro de costes medieval y la seguridad o en la innovación, la disrupción y la máxima flexibilidad?

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Espero hayas logrado una puntuación digna. En caso contrario, recuerda que tienes todo el tiempo del mundo (¿o no?).

 

Aparte de la empresa, a los que nos toca dirigir no nos libramos de los cambios en dirección y gestión. Es lo que se empieza a llamar la dirección digital.

En esencia hablamos de asegurar:

 

  • La omnicanalidad. Los clientes están conectados permanentemente, usan y esperan ser atendidos por diferentes canales y dispositivos.
  • Servirizacion. Los productos de cualquier índole tienden a ser servicios. O al menos a rodearse de servicios añadidos que deben apuntar a una (excepcional) experiencia de cliente.
  • Dictado de estrategias dentro de ecosistemas con socios. Con el objeto de hacer frente a las start up ligeras, con plataformas cooperativas, más rápidas, con menor plazo y precios ajustados.
  • Integración de la excelencia en los procesos y la experiencia del cliente en los cuadros de mando mediante kpis medibles.
  • Mayor foco en el aprendizaje y difusión del conocimiento interno a la velocidad de ¿la luz?
  • Organizaciones no ya con jerarquía plana, no ya descentralizadas sino con forma de red.

 

La disrupción aparece cuando un modelo de negocio deja en fuera de juego al tuyo en menos de un año, …

 

A propósito comentaba Gary Hamel “existe una bala digital apuntando a tu actual negocio no digital”. Se impone despertar.

¿Y cómo? Abrazando esta revolución y filosofía digital, cambiando los paradigmas de modo que:

  • A los clientes se llegará con la más fina de las business intelligence, big data y mas allá.
  • A los empleados se les reconocerá y fomentará como trabajadores del conocimiento.
  • Y con los proveedores, lejos de las desconfianzas tradicionales, se impondrán complicidades, intercambio de datos y servicios. Aquí el retail empezó hace años con éxito, gracias al trade marketing.

Toda esta insulina de conocimiento moderno me ha sido inspirada por el cuaderno del CEDE “Revolucion digital: impacto de las nuevas tecnologías en los directivos”, presentado en el Círculo de Economía de la provincia de Alicante el 30 de octubre del 2014. Recomendabilísimo para los mandos y directivos de hoy. Puedes descargar el cuaderno en este enlace.

 

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